El dolor de talón muchas veces no nace en el talón.
En consulta lo vemos a diario: pacientes tratados durante meses por “fascitis plantar” que mejoran unos días y vuelven al punto de partida. Parche tras parche.
Pero cuando observamos cómo caminan, cómo cargan el peso y cómo responde su musculatura, aparece casi siempre el mismo patrón: un arco que ha dejado de sostenerse.
Y detrás de ese arco que cae, hay un gran olvidado: el tibial posterior.
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¿Qué relación hay entre pie plano y dolor de talón ?
El arco del pie funciona como un sistema de amortiguación.
Cuando está estable:
- reparte cargas
- absorbe impacto
- protege la fascia plantar
Cuando colapsa:
- el pie se vuelca hacia dentro
- aumenta la tensión de la fascia
- el talón recibe más estrés del que puede tolerar
Resultado: inflamación, sobrecarga y dolor al apoyar, especialmente al levantarse por la mañana.
El talón no es el origen. Es la víctima.
¿Qué papel tiene el tibial posterior?
El tibial posterior es literalmente, el “guardián” del pie.
Cuando se debilita o se fatiga:
- el arco desciende progresivamente
- el pie se vuelve más plano
- aumenta la pronación
- la fascia trabaja el doble
Durante un tiempo el cuerpo compensa, hasta que deja de poder hacerlo y entonces aparece el dolor. No de golpe, sino después de meses o años de sobrecarga silenciosa.
¿Qué síntomas suelen aparecer?
Los más frecuentes son:
- Dolor en el talón al levantarse por la mañana
- Sensación de rigidez en la planta del pie
- Cansancio al caminar o estar de pie
- Molestias en la parte interna del tobillo
- Pie cada vez más “hundido” o volcado hacia dentro
- Recaídas constantes aunque “trates la fascitis”

Si te reconoces en varios, probablemente el problema no esté solo en la fascia.
¿Cómo se hace un diagnóstico correcto de esto ?
Antes de tratar, medimos.
En consulta realizamos una valoración completa:
✔️ Estudio biomecánico de la pisada
✔️ Análisis del apoyo y la carga
✔️ Ecografía con elastografía cuantitativa.
✔️ Algometría de presión (medición objetiva del dolor)
✔️ Exploración específica del tibial posterior
Porque tratar sin diagnóstico es adivinar.
Y adivinar casi siempre cronifica el problema.

¿Y el tratamiento ?
Depende del tejido y del grado de lesión, pero el enfoque siempre es causal:
- reducir la inflamación del tejido dañado ( infiltraciones ecoguiadas)
- estimular la regeneración (PRP, bioestimulación avanzada )
- recuperar la función del tibial posterior
- devolver soporte mecánico al arco (ortesis/plantillas personalizadas)

Tratamiento con PRP
Si llevas meses tratando el talón y siempre reaparece, quizá no se esté mirando en el sitio correcto.
A veces el dolor solo es el último aviso. El problema empezó mucho antes.
En el arco.
En el tibial posterior.
En cómo tu pie soporta tu peso cada día.
Y eso, afortunadamente, se puede estudiar.
Y se puede tratar.
