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Cuando el dolor de talón mejora durante unas semanas y después vuelve, probablemente estás atrapada dentro de un patrón de errores que se repiten.

En patología del talón

1. Confundir fascitis con fasciosis

No es lo mismo inflamación que degeneración. La fascitis implica un proceso inflamatorio agudo. La fasciosis implica degeneración del tejido.

Si el diagnóstico no es preciso, el tratamiento empieza mal desde el minuto uno.

2. Infiltrar corticoides en una fasciosis

El corticoide desinflama, pero no regenera tejido degenerado. En una fasciosis, infiltrar corticoide es un peligro, ya que puede aumentar considerablemente, el riesgo de rotura.

3. Infiltrar sin ecoguíar

Pinchar sin visualizar la estructura en tiempo real reduce mucho la precisión. La ecografía con elastografía cuantitativa permite dirigir el tratamiento exactamente donde el tejido lo necesita.

En biomecánica

4. Mirar solo el pie

Muchos dolores del pie comienzan más arriba: cadera, pelvis, patrón rotacional o dismetrías. Si no se analiza la cadena completa, solo se están apagando síntomas.

5. Intervenir sin evaluar la biomecánica

Operaciones repetidas , infiltraciones, en cadera o columna, sin estudiar cómo carga y compensa el paciente. Sin entender la biomecánica, el dolor reaparece siempre.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si tengo fascitis o fasciosis?

La diferencia se establece mediante exploración clínica y ecografía con elastografía cuantitativa, de manos de especialistas que entiendan a la perfección el talón o como todas sus estructuras, forman parte del cuerpo. No todo dolor en el talón es inflamatorio.

¿Son malas las infiltraciones?

No. Son una herramienta útil cuando están bien indicadas y realizadas, pero no deben sustituir un diagnóstico completo.

¿Siempre hay que estudiar la biomecánica?

Sí rotundo. El cuerpo funciona como una cadena; ignorarla es limitar el tratamiento y condenar al paciente a que la patología vuelva,

¿Por qué vuelve mi dolor después de tratarlo?

Porque a veces se trata solo la consecuencia y no la causa. Y si es así, el dolor volverá una y otra vez.

El pie no necesita milagros. Necesita exploración minuciosa, diagnóstico preciso, criterio clínico, coherencia y un plan de actuación en el tratamiento y respeto por el tejido.

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